Autos y Movilidad

De gamer a corredor, el reto de la F1

Cuídate Lewis Hamilton, nuestro hombre está llevando sus habilidades de juego de la F1 a una pista en la vida real

Texto: Spencer Hart Foto: Joseph Branston

LA MISIÓN

Dar la vuelta al famoso circuito de Brands Hatch en un coche de carreras sin experiencia, sólo el entrenamiento de unos días en el simulador hogareño. Algún tipo de accidente y fallará.

EL HOMBRE

Algunos dicen que Spencer Hart ayudó a Steve Jobs a inventar el iPhone. Todo lo que sabemos es que es el editor de tecnología en T3.com.

LA TECNOLOGÍA

– Microsoft Xbox One

– Simulador profesional de carreras (GT Simulador Pro Racing Omega) – asiento RS6

– Volante de carreras Thrustmaster tX

– Volante de carreras Thrustmaster Ferrari F1

– Complemento de pedales Thrustmaster T3PA-Pro

– Forza Horizon 2

– F1 2015

– Barra de sonido y subwoofer Sonos

– BMW M4

– Carro MSV F4 (experiencia de conducción)

– Traje de carreras Sparco Superleggera RS-9.1

Sí! fue la respuesta inmediata cuando me preguntaron si quería convertirme en un piloto de carreras para el Man vs Tech. Coches rápidos, mujeres atractivas, escenarios llenos de glamour… Es el último sueño para la mayoría de los hombres y para este adicto de la Fórmula 1 es un sueño que estaba a punto de hacerse realidad…

 

Permiso para principiantes

Antes de que pudiera empezar a vivir la vida en la vía rápida tuve que aprender a conducir en una de estas máquinas complejas. Eso involucró conseguir un kit simulador de los más avanzados. Hay algunos grandes juegos de conducción disponibles para la Xbox One, así que usé eso como punto de partida.GAMES MVST

A continuación, conseguí una simulador profesional GT Omega y un volante con los pedales de Thrustmaster, porque incluso Jann Mardenborough no podría saltar directamente de un Xbox en una cabina de conducción. Había dos juegos en los que quería centrar mis esfuerzos: Forza Horizon 2 y F1 2015. Estos me darían una rutina de práctica variada, teniendo ambos caminos virtuales y pista de conducción.

Todo el kit llegó un viernes en ocho cajas separadas de cinco entregas diferentes. Por la tarde, mi sala de estar fue invadida por cajas de cartón y las instrucciones galantemente fueron lanzadas a un lado mientras me rascaba la cabeza tratando a reconstruir todo junto. Dos horas más tarde, después de un poco de ensayo y error (combinado con ayuda de mi novia) ya tenía un simulador completo en la mitad de mi sala.

exp MSV F4

Entrenamiento intensivo

Me subí a la silla –lo siento, me refiero al”coche”– y jugué Forza Horizon 2. Este fue un buen punto de partida para la formación, ya que mientras todo sucede muy rápido en F1 2015, la conducción de un Fiat 500 en Forza me dio tiempo para acostumbrarme al nuevo kit.

Puse mi mano en el embrague, dejé la palanca de cambios en primera velocidad, solté el embrague y pisé el acelerador. El coche saltó hacia delante y se detuvo de nuevo. Después de hacer esto varias veces, me di cuenta que estaba ahogando el vehículo (estoy más acostumbrado a sólo presionar el gatillo derecho y avanzar como al estilo arcade).

Me detuve, me puse mi sombrero “real” de conducir y empecé de nuevo. Con el coche en marcha y el embrague pisado, hice algunas revoluciones y liberé lentamente el embrague. El coche se tambaleó hacia delante, pero siguió su camino esta vez. Conducir por las calles de Niza se sentía extrañamente realista. Tan realista que en algún momento traté de encender las direccionales, a pesar de no tener palancas en el volante TX Racing.

El aprendizaje de manejo te da una sensación muy directa, casi arranco el volante de la rueda de agarre cuando el coche llegaba a las curvas. También coloqué mi sobwoofer Sonos debajo del GT Omega, lo que hizo vibrar el asiento. Este escenario realista cambia completamente la forma en que te comportas. En lugar de manejar a donde sea, ahora estoy mucho más consciente del camino y soy más prudente.

Con el Fiat 500 dominado, era momento de pasar a los coches de Fórmula Uno (eso es un gran paso adelante, lo sé). Me adentré en F1 2015 en el modo de ‘Pro Season’ donde todas las asistencias se apagan, es decir, no hay control de tracción, ni de frenado y el daño a los carros está encendido. En un primer momento, salir de la línea de salida fue un problema. Después de varios intentos, logré conducir un Silverstone y dejarlo en una sola pieza. Aunque por lo general quería superar mi límite, sin tomar prisioneros, la plataforma de juego y el nivel de dificultad más complicado me obligaron a adoptar un enfoque más delicado. Algo que, sin duda, resultaría muy útil al día siguiente.

 

Comienzo ansioso

Me desperté a la mañana siguiente sintiéndome un poco ansioso. El clima era horrible, había estado lloviendo toda la noche y siguió así durante todo mi viaje a M4. Pasé 15 minutos dando vueltas por Brands Hatch. Esto se colocaba lejos de las perfectas condiciones de conducción que esperaba y era algo que no había previsto. Todo comenzó con una charla de seguridad, el instructor me llevó a través de diversas indicaciones, me mostró cómo comportarme, las formas de frenado, aceleración y otros puntos clave.

coorida MVT

Yo estaba tratando desesperadamente de captar y retener toda la información, pero todo lo que podía pensar era que tenía que manejar. Mi charla de seguridad terminó y me dirigí a los boxes de salida donde otro instructor estaba esperando para darme unas vueltas de entrenamiento en un BMW Brands Hatch mientras, el instructor me mostró la pista de carrera. El M4 era mucho más poderoso que mi cabina, era mucho más pesado y con control de estabilidad, lo que hacía más fácil controlarlo en un camino mojado. Después de 15 minutos de que el instructor me gritaba: “¡Freno! ¡Freno! ¡Freno!”, nos dirigimos de nuevo a los boxes para un intercambio de coche. Me asignaron un coche con el número uno. Fue pura coincidencia, supongo, pero esto me llenó de confianza. Tal vez era una señal, no lo era.

Me puse el casco y entré en el coche. Aquí surgió el primer problema: mi tamaño. Entrar en la cabina del auto necesitó niveles de gimnasta y gran flexibilidad. Muy nervioso saque el coche del garaje y lo llevé a la parte de pits. El motor rugió mientras pisaba el acelerador. Llegué al final de la recta y me uní al circuito. Una mirada rápida en los espejos retrovisores confirmó que no podía ver nada detrás de mí. De repente, todo parecía mucho más peligroso que en el videojuego.

 

Rodando en la grava

Me había olvidado de todo lo que había aprendido en las sesiones informativas; me estaba dando por vencido antes de tiempo y me faltaban muchos detalles. Mi primera vuelta estuvo bien, pero entre más valiente, cometí más errores. Al tiempo que fui acelerando por la parrilla de salida, la lluvia comenzó a caer más pesada, traté de limpiarla de mi visera, pero la primera curva llegó antes de lo esperado.

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Traté de superarla utilizando toda la pista, pero me sacudía el persistente temor de que el coche podía patinarse y salirse de la pista. Esta adrenalina es algo que incluso los mejores simuladores no tienen. Mi visera comenzó a empañarse, así que la abrí. Esto provocó una ráfaga de aire que golpeó mi cara. Tenía una opción: renunciar a la vista o a la capacidad de respirar. Completé la segunda vuelta más lento que la primera. Cerraba la visera en las rectas y la abría en las partes más técnicas de la pista. Estoy seguro de que no tienen que lidiar con esto en las carreras reales de Fórmula 1. Este es otro aspecto del simulador que no se puede recrear a menos que haya comprado un ventilador industrial y contratado a mi novia para que me tirara cubetazos de agua en la cara.

La tercera vuelta fue más lenta que la anterior. Estaba en una batalla perdida, en la cuarta bajé de velocidad a media curva. Cuando quise acelerar, el auto hizo espiral hacia la grava. Una serie de improperios salió de mi boca. Aceleré el motor en un intento de escapar, pero el carro no se movía.

Por suerte, ya había recorrido buena parte de la pista, así que me senté en el coche mientras los autos restantes recorrían el circuito. Una vez que regresaron al garaje, un tractor y dos mariscales de carrera se dirigieron a mi coche. Fui y regresé cojeando a los pits, lleno de vergüenza. Cuando salí del coche, otro conductor gritó: “Hey Xbox, ¿aprendiste eso en el videojuego?”. ¡Muy gracioso!

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