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Watch Dogs 2 – Reseña

por en Noviembre 16, 2016
 

En general el primer Watch Dogs no fue malo, pero entre que los gráficos finales no se comparaban a los mostrados en los demos, los problemas con las mecánicas de manejo, y los problemas de identidad, sin mencionar al mismo Aiden Pierce, el juego resulto menos estelar a pesar de sus ventas. 

Watch Dogs 2 mejora muchos de esos problemas y hasta cierto punto, logra otorgarle esa identidad que tanta falta le hizo al primer juego.

Esta entrega mantiene las mecánicas de “hackeo” del juego anterior; el celular sigue siendo una varita mágica que lo controla todo. La gran diferencia es que en esta ocasión se tomaron la molestia de justificar — dentro de la historia — todo lo que se puede realizar inalámbricamente desde el celular o cualquier objeto que tenga una cámara.

Versiones simplificadas de San Francisco, Silicon Valley, Oakland, y Marin conforman el mundo abierto de Watch Dogs 2, el cual me pareció es el más vivo y creíble que hasta el momento ha tenido un juego publicado por Ubisoft, si uno ignora el hecho de que relativamente seguido los “NPCs” repetirán frases y acciones.

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El entrar a una cafetería o bar por un trago, por el simple hecho de entrar por un trago, o que los cambios de atuendo del personaje se pueden hacer, precisamente en una tienda de ropa o la reacción de los “NPCs” al vernos tomarnos una selfie donde salen ellos, definitivamente le da más realismo al juego que una catedral modelada piedra por piedra o miles de partículas para formar una gota de agua – cosas en las Ubisoft Montreal se había venido preocupando más que en brindar una buena historia y experiencia.

Otro punto a favor para esta segunda entrega es el desarrollo de la historia y los personajes, Marcus a diferencia de Aiden Pearce no está buscando vengar la muerte de alguien ni intenta ser un vigilante, simplemente trata de hacer lo que considera correcto, llegado algunas veces a ser bastante idealista, y en otras bastante ingenuo.

Mientras que Pearce básicamente era un Batman con varita mágica, la temática alrededor de Watch Dogs realmente trata de abordar la cultura “geek”, en otras palabras Marcus y compañía hace lo que hacen por que es tu estilo y modo de vida, y no por buscar venganza.

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El juego tiene muchas referencias a los ochenta y noventa, incluso como canción de fondo de locutores escucharemos temas reminiscentes a himnos de la era como Smells Like Teen Spirit, en otras ocasiones habrá discusiones de Star Wars.

También la historia tiende a abordar temas sociales y políticos actuales, como la carencia de diversidad en la grandes corporaciones de tecnología, racismo y fraudes electorales con ayuda de la tecnología.

Las misiones sorpresivamente no resultaron tan repetitivas, incluso algunas de las opcionales son bastante entretenidas, como el tener que ganar en carreras de Go-Karts eléctricos. Y ya que el estudio Reflections estuvo a cargo de las mecánicas de conducción del juego, Marcus puede trabajar medio tiempo como chofer de Driver San Francisco, en donde algunas veces ayudará a una “youtuber” a realizar videos, en otras a encontrar objetos perdidos, y si bien estas tareas no avanzan la historia, si generan dinero y experiencia.

De hecho como se maneja la progresión de personaje es por medio de seguidores, cada misión que uno realice genera determinada cantidad de fans, que a su vez otorgan “puntos de investigación” con los que podemos acceder a mejoras de nuestro equipo, como aumentar el rango de detección de nuestro cruatróptero, poder enfrentar a enemigos con la policía o distraer individuos con un mensaje.

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Cada una de las de las siete áreas en las que pueden asignarse los puntos pueden favorecer a tres estilos de juego, fantasma, agresor o de engaño. Y aunque por ejemplo, el estilo agresivo conflictúa un tanto con la personalidad que vemos de Marcus en la historia, le da a uno la flexibilidad de realizar cada misión como mejor le plazca. Y ya que en esta ocasión no hay un sistema de reputación, uno es libre de entregarse al caos completamente en las misiones, fuera de ellas en el mundo abierto, el ser sorprendidos robando un vehículo o agrediendo a los transeúntes ameritará un enfrentamiento con la policía, que no irá a más allá de tener que evadirlos para regresar a la normalidad.

La inclusión de los dos drones cambia bastante la forma de completar misiones, de hecho la gran mayoría de ellas las complete sin tener que ingresar físicamente a los edificios, salvo aquellas en las que era indispensable la interacción de Marcus, por lo que hay campo para un poco de juego estratégico.

El apartado multijugador retoma la dinámica de invasión de la entrega pasada, en la que uno debe robar la información de otro jugador sin ser detectado, otra modalidad que existe es la de Bounty Hunter en la que uno se une a la persecución policiaca de otro jugador. Ambas tienen su grado de diversión, y sí, a momentos puede resultar molesto sufrir invasiones cuando se está por realizar una misión, lo bueno es que uno puede apagar la integración con el mutijugador.

Watch Dogs 2 representa muchísimo mejor la temática que Ubisoft Montreal introdujo en el primer título, y los ajustes a las mecánicas de juego y personajes hacen de esta entrega algo realmente disfrutable, aún cuando esas similitudes con GTA se asoman en la pantalla. Si nunca jugaron la entrega pasada – que en realidad no es un mal juego – brínquensela y vean a esta como el primer Watch Dogs.

 

Veredicto | 8.7

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