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Reseña – Forza Horizon 3

por en Septiembre 20, 2016
 

Forza Horizon 3 retoma la línea de las pasadas dos entregas, poniéndonos al frente del festival Horizon el cual en esta ocasión se desarrolla en Australia. Posiblemente suena a más de lo mismo, pero definitivamente no es el caso.

La diferencia de Horizon con la serie principal de Forza, es que la primera tiende a inclinarse al lado Arcade de las carreras de autos sin llegar a la exageración desbordada de otros títulos. Y los primeros minutos de Horizon 3 nos deja ver que Playground y Turn 10 están dispuestos a experimentar un poco más en lo Arcade sin abandonar los aspectos de simulador que le han dado su nombre a Forza.

Comparado con las pasadas dos entregas, Horizon 3 es enorme, y dado el ecosistema australiano, la variedad de eventos y escenarios es igual de grande. Así que será de lo más normal que manejemos ese lujoso Lamborghini Aventador en medio del bosque tropical australiano, evadiendo árboles y tratando de mantener el control de un auto deportivo que no fue construido la intención de surcar un bosque tropical o subir por montañas desérticas esculpidas por el viento.

Y esto es precisamente lo que hace tan entretenido a Horizon 3, el ponernos detrás del volante de vehículos ajenos al terreno de cada carrera. Obviamente hay eventos que automáticamente nos meten al auto óptimo, en otras ocasiones – sobre todo en las “bucket list” – el darnos el carro menos indicado es parte del chiste.

Forza Horizon 3 Jungle Trucks

El objetivo principal en Forza Horizon 3 es hacer crecer el festival, abriendo nuevas locaciones y expandiéndolas. Esto lo lograremos obteniendo determinada cantidad de “fans”, por medio de ganar carreras, y completar distintos niveles de retos. Lo cual va de la mano del sistema de experiencia y del económico, con los cuales podemos adquirir y mejorar nuevos vehículos.

Lo bello del asunto es que difícilmente llegaremos a un punto en donde ya no podamos avanzar en la “historia”, ya que aun llegando en duodécimo lugar obtendremos dinero, experiencia y fans — mucho menos que si obtuviéramos el primer lugar pero terminamos recibiendo puntos.

Incluso el deambulando aleatoriamente por el mundo abierto australiano, podemos recibir experiencia y dinero, ya sea en carreras callejeras (ilegales), carreras cara a cara contra drivatars de otros jugadores, y encontrando pequeños letreros ocultos que brindan distintas bonificaciones, lo que hace más atractiva el salir a buscar estos coleccionables ya que tienen un uso práctico más allá de coleccionarlos. Hablando de coleccionables útiles, regados en el mapa también cocheras ocultas que contienen rarezas de autos clásicos, que una vez encontrados y restaurados pasarán a formar parte de nuestro inventario.

Por lo que el juego nos brinda el espacio necesario para disfrutar todo lo que tiene que ofrecer sin tener que estar haciendo una y otra vez, a la fuerza, una carrera para poder avanzar. ¿No logramos colocar en buen en lugar en una carrera? Ok, ganemos los puntos que necesitamos en otro lugar, y regresemos a intentar esta carrera después con un mejor carro o cuando hayamos adquirido más habilidad.

FH3rev2

Para quienes buscan una experiencia más de simulador, Forza Horizon 3 permite desactivar las asistencias de manejo como las de tracción, frenado, manejo, y permitiendo que las llantas y el motor reciban daño “real”, además de permitir afinar cada aspecto del vehículo cuando estamos en el garaje de cada sede del festival.

En cuanto a los escenarios, estos son deleite, al grado que más de una vez opté por abandonar mi preciado Aventador y “turistear” en el modo drone, en donde como adivinarán controlamos un pequeño cuatróptero, con el cual – una vez teniendo la debida gratificación – podemos desbloquear puntos de interés. Y si un problema tiene Forza Horizon 3, es precisamente el modo drone y el modo fotografía. Aunque el drone permite bastante movilidad comparado con los carros, la elevación que puede alcanzar es bastante corta y ya que es la misma elevación del cámara, las tomas aéreas están limitadas. Fuera de esto, el modo fotográfico ofrece bastantes configuraciones para poder tomar esa foto perfecta.

De hecho algo que realmente encontré un tanto irritante, es el que después de participar eventos como las bucket list, exhibiciones y torneos – que requieren un auto en particular — no regresar al vehículo que tenía antes de entrar a la carrera. Lo cual implicaba tener que manejar hasta la locación de alguno de los festivales para poder cambiar de carro, o tener que gastar una buena cantidad de dinero para usar el “viaje rápido” al festival. Mientras que en otros eventos, el juego automáticamente lo revertía a uno al carro que traía antes de participar en el evento.

Fuera de los drivatars, el juego cuenta con su debido apartado cooperativo de hasta cuatro individuos, así como competitivo. Pero la experiencia en solitario es tan robusta que bien pueden ignorar por completa el apartado en línea y disfrutar a la perfección el juego, además de ser complementada con la creación de eventos personalizados por la comunidad, donde es posible seleccionar la categoría de vehículo, número de vueltas, clima, hora del día entre otros.

Forza Horizon 3 demuestra que un juego de carreras no necesita tener una telenovela juvenil por cinemáticas, para ofrecer algo distinto.

Veredicto | 9

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